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Acerca

Esteban Garro ha desarrollado su carrera entre los asuntos de gobierno y la mejora de procesos en organizaciones cuyas decisiones inciden en la vida cotidiana de las personas. Ese trabajo lo ha llevado a examinar cómo una interpretación del mundo se convierte en una política, un procedimiento o un criterio para distribuir recursos y responsabilidades. Más recientemente, ha extendido esa experiencia a la automatización y la inteligencia artificial, donde los supuestos de una organización adquieren una capacidad cada vez mayor de operar a escala, incluso cuando sus consecuencias no han sido comprendidas.

En ese recorrido ha aprendido que toda forma de organizar la acción descansa sobre una concepción de la conducta humana, del conocimiento y del poder. Cada política presupone algo sobre lo que las personas desean, sobre las razones por las que obedecen o transgreden y sobre la capacidad de una institución para modificar sus comportamientos. Esas premisas determinan qué se reconoce como un problema, qué cuenta como evidencia y qué soluciones resultan concebibles. Con el tiempo pueden quedar incorporadas a las prácticas de una organización hasta confundirse con la realidad que pretendían explicar.

De ahí nace Fuera de la Caverna, un espacio donde examina las convicciones que sostienen nuestra vida pública, desde el delito y el castigo hasta la democracia, la compasión, el liderazgo o la promesa de mejorarnos a nosotros mismos. Le interesa lo que ocurre cuando esas convicciones adquieren autoridad para intervenir sobre la vida de otros, los comportamientos que fomentan y las consecuencias que sus propias categorías les impiden reconocer. También las razones por las que ciertas ideas conservan su prestigio cuando los resultados empiezan a contradecirlas.

Su mirada sobre la eficiencia parte de esa preocupación. Evaluar cómo una organización utiliza sus recursos exige preguntarse qué fines persigue, cuánto sabe sobre los medios que emplea y quién asume el costo de sus errores. La distancia entre las intenciones y los resultados permite examinar tanto la capacidad de una institución para actuar como su disposición a revisar las creencias que dan sentido a lo que hace.

Su escritura vuelve sobre una inquietud que atraviesa ese recorrido. Una sociedad puede llegar a organizarse alrededor de una idea hasta perder la capacidad de reconocer los daños que produce, porque admitirlos pondría en duda aquello con lo que ha aprendido a justificarse.